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| Jose Vera Matos. 2008. |
La democratización de los símbolos, la indeterminación y el consumo de lo efímero, representan algunas de las principales características del mundo contemporáneo. Estas particulares características, a su vez, son generadas por la mala administración de tecnología, la ausencia de discursos coherentes y la exacerbada búsqueda de placer.Frente a estos fenómenos José Vera se reconoce como parte activa y constitutiva de esta realidad. En este trabajo, nos muestra imágenes en primeros planos, que abarcan en su gran mayoría símbolos representativos de la cultura occidental.
Para ello se sirve del dibujo, -en algunos casos acompañados de textos panfletarios y bíblicos- y la instalación de un instrumento. Éste se complementa a su vez, de un texto que recorre toda la sala y que enumera los géneros musicales aparecidos a partir de la década del setenta, hasta el día de hoy.Así, La vida de los animales reproduce y explora, las principales narrativas de una cultura fragmentada, planteando además la pregunta por !a existencia de un sentido permanente de las cosas.Sin embargo, no debemos buscar en esta exposición, una taxonomía o una clasificación articulada, ni mucho menos una posición critica enraizada en un discurso ideológico. Por el contrario, la obra exige al espectador establecer su propio orden y relación entre las diversas imágenes, que nos sirven para reconocer las determinaciones que creamos, a pesar de que éstas, sean irremediablemente vulnerables.
Para ello se sirve del dibujo, -en algunos casos acompañados de textos panfletarios y bíblicos- y la instalación de un instrumento. Éste se complementa a su vez, de un texto que recorre toda la sala y que enumera los géneros musicales aparecidos a partir de la década del setenta, hasta el día de hoy.Así, La vida de los animales reproduce y explora, las principales narrativas de una cultura fragmentada, planteando además la pregunta por !a existencia de un sentido permanente de las cosas.Sin embargo, no debemos buscar en esta exposición, una taxonomía o una clasificación articulada, ni mucho menos una posición critica enraizada en un discurso ideológico. Por el contrario, la obra exige al espectador establecer su propio orden y relación entre las diversas imágenes, que nos sirven para reconocer las determinaciones que creamos, a pesar de que éstas, sean irremediablemente vulnerables.
Texto publicado en la exposición La Vida de los Animales. Galería Revolver. Lima-Perú- 2008

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