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| Nueva Era. Venezuela. 2010. José Vera Matos. |
Pareciera inevitable dejar de afirmar que una de
las cualidades más interesantes del arte, es su posibilidad de actuar como
medidor de los síntomas del contexto o de la época en la que se desarrolla. Sin
embargo, esta cualidad queda en desventaja cuando se la compara a la
posibilidad, aun más encomiable, de poder examinar las causas de dichos
fenómenos.
La reflexión que conlleva una empresa de tal
envergadura, disminuye entonces los “espacios o distancias” que puedan
presentarse por ejemplo entre arte y filosofía. Nos permite además reconsiderar
al artista como un agente de renovación, en la medida en que se interna en un
trabajo de indagación y de exhumación, que obliga al receptor de la obra, a
enfrentarse a un proceso no vivido u olvidado.
No contento con ese trabajo, al artista
contemporáneo se le antoja acompañar estas estrategias con la utilización de la
ironía y el sarcasmo, como herramientas indispensables.
La muestra de José Vera Matos bien puede cargar con
cada una de estas características. En este nuevo proyecto, el artista opta por
examinar históricamente el fenónemo del mercado espiritual contemporáneo,
considerando el origen de su forma actual y sus repercusiones sociales.
Ya en la década del 70, las revoluciones sociales,
de género, entre otras; habían organizado una retórica antibélica y de
trascendencia espiritual, difícil de evadir. Años antes, las publicaciones de
Lyotard, habían fundamentado la imposibilidad de una narrativa común y
universal, pero a la luz de aquellos cambios, la sociedad parecía moverse en
oposición de los “malos augurios” del filósofo francés; dándole una vuelta de
tuerca al mal tiempo social, que conforme avanzaba dejaba entrever una extraña
mezcla de esperanza y psicodelia.
Para el artista este tiempo es el punto de partida
de una realidad específica. La elaboración de mantos con la técnica del tie
dye, nos refiere a ese momento especifico, en el que occidente inicia la
importación y masificación de elementos orientales. Pero mientras los nuevos
revolucionarios diseñaban sus prendas con tintes vegetales, Vera Matos ensaya
utilizando sangre, en un intento de simbolizar una canal de transferencia, ese
canal oculto o hereditario, por el cual las consecuencias se han ido abriendo
paso generacionalmente.
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| Jose Vera Matos. 2010. |
Las siete impresiones digitales, apuntan a ser una
especie de osario multicolor que incide en la idea de que a mitad de siglo,
vivimos una revolución que se contradijo con sus propios postulados. Sin
embargo esta serie de cráneos, representados con los colores del arco iris, nos
exige una lectura complementaria: el reconocimiento de una secuencia lógica
histórica, una situación de causa-efecto. Los postulados del amor libre y de la
pseudo colectividad representados por la policromía del arco iris, desembocaron
en un desplazamiento de la eticidad, los individuos terminaron fagocitando los
mecanismos de la vida social, y se construyeron aparatos sociales minúsculos,
redes situacionales y microorganismos, donde los grupos de ayuda mutua y el
misticismo de la nueva era, conviven y comparten el mismo espíritu.
Dentro de este marco contextual, la trascripción
del Evangelio de Acuario, de Levi H. Dowling, construye una teatralización y
una parodia del mercado espiritual actual. Aunque el artista transcribe casi
apostólicamente (ironía), no traduce. Todo trabajo de apóstol, mensajero,
transcriptor implica una traducción. Vera Matos, de manera opuesta cierra la
posibilidad de toda comunicación mesiánica, global y fragmenta el mensaje,
presenta solo oposiciones y hermetismo. Esta impermeabilidad puede ser
claramente una referencia al sincretismo confuso que caracteriza a la Nueva
Era: ese conglomerado de tratamientos y experiencias que confluyen en una gama
de creencias y prácticas místicas reformuladas, muchas veces sin un horizonte
claro.
La obra termina armándose como una plataforma,
donde el artista pretende mostrar la ilegitimidad de estas prácticas, debido a
que la sociedad que avala estos fenómenos, es la misma que consume y desecha
sus propios postulados.
De esta manera, José Vera Matos logra construir un
recorrido, por el cual atraviesa la evolución de las asociaciones
pseudointrospectivas, interpelándonos, develando un escenario donde vacío y
saturación conviven a la espera de algo nuevo, que sirva para satisfacernos, al
menos por un tiempo.


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