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| De la exposición Un cuerpo Ambulante. Sergio Zevallos. MALI. 2014 |
El Mali y el Centro Cultural de España acaban de presentar la
retrospectiva Un cuerpo ambulante. Sergio Zevallos en el Grupo Chaclacayo (1982-1994), curada
por el nvestigador Miguel López, y que incluye los trabajos que realizó el
artista peruano en Lima y en Europa.
Teniendo como tela de fondo
la desgarradora violencia de los años ochenta, el grupo inició una serie de
acciones (video, performances, dibujos, collages, fotografías y partituras) en el autoexilio en su casa-taller, que
abordaban tópicos como el cuerpo, el erotismo, la religión, lo popular, la
discriminación y la violencia. La intensidad con la que desarrollaron estos
trabajos, les valió el rechazo y la censura: su única exposición en Lima en 1984:
“Perú.Un Sueño” fue vetada inmediatamente por autoridades de
la Embajada alemana y las críticas estigmatizaron el trabajo del grupo. En ese
sentido, la curaduría de López ha logrado una importante victoria: recuperar y
sistematizar prácticas artísticas que se habían mantenido ocultas por la
marginalidad y la escasez de documentación. La retrospectiva revela a Zevallos
como uno de los artistas que logró representar y asociar de manera más
explícita el entorno hostil y
beligerante de la época, con el interés por lo corporal. Muestra de ello es el
conjunto de trabajos que se encuentra en el CCE, en el que el espectador
participa de una narrativa de escenas
visuales que yuxtaponen elementos aparentemente irreconciliables; un intenso
juego de opuestos: amor/muerte, orgullo/vergüenza, privado/ público. Mientras
la bandera nacional se descompone como un “cuerpo ultrajado”, otros cuerpos,
explicitan escenas íntimas con los rostros ocultos; en un intento de revelar la
rigidez que se hallan detrás de los discursos normativos y las paradojas que
estos hacen emerger.
En la sala del Mali se
halla, entre otros trabajos, la única serie que logró exponer en Lima, Suburbios, y que
fue la causante de críticas enardecidas como las de Sebastián Gris, (documento también expuesto
en una mesa de archivos), en la que se reprocha al artista “la vocación
intensamente subjetiva que hace de la homosexualidad” o “distorsionar la realidad
a la medida de un aislamiento egocéntrico”. Pero la lectura que se propuso en
ese momento, no permitió comprender las posibilidades de una obra que si apela
a lo personal, lo hace para señalar la
peculiaridad de un contexto, donde las fracturas sociales se actualizan disfrazadas de otra
densidad. Viéndolos ahora, uno está tentado a preguntarse qué tipo de valor
poseen estos trabajos, cuando la mitificación del cuerpo se ha radicalizado al
punto que el arte se presenta impermeable en relación a otros tópicos, o a
dudar de su pertinencia, cuando los medios renuevan la circulación de imágenes espectaculares
diariamente.
Pero la respuesta, como en toda producción que busca
desestabilizar, se halla en el espectador. La tarea inmediata entonces sería
respondernos, primero, qué tipo de resistencias estamos creando frente a la obra y
por qué, o si acaso la intransigencia y discriminación de la sociedad de hace
veinte años aún ronda. Tal vez esa sea la intención más directa de Zevallos: promover
que miremos la obra como nuestro propio cuerpo, individual y social. Incitar
que, por un momento, plasmemos en el espejo nuestra imagen. La muestra va del
16 de noviembre de 2013 al 23 de marzo de 2014 en el MALI y del 16 de noviembre
de 2013 al 19 de enero de 2014 en el CCE-Lima y está complementada con mesas de
diálogo y debate.
*Línea extraída de una respuesta brindada por el artista para el Diario de
Marka en 1984.

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