martes, 15 de abril de 2014

PLASMAR EN UN ESPEJO TU IMAGEN*

De la exposición Un cuerpo Ambulante. Sergio Zevallos. MALI. 2014
 

El Mali y el Centro Cultural de España acaban de presentar la retrospectiva Un cuerpo ambulante. Sergio Zevallos en el Grupo Chaclacayo (1982-1994), curada por el nvestigador Miguel López, y que incluye los trabajos que realizó el artista peruano en Lima y en Europa.
 
Teniendo como tela de fondo la desgarradora violencia de los años ochenta, el grupo inició una serie de acciones (video, performances, dibujos, collages, fotografías y partituras) en el autoexilio en su casa-taller, que abordaban tópicos como el cuerpo, el erotismo, la religión, lo popular, la discriminación y la violencia. La intensidad con la que desarrollaron estos trabajos, les valió el rechazo y la censura: su única exposición en Lima en 1984: “Perú.Un Sueño” fue vetada inmediatamente por autoridades de la Embajada alemana y las críticas estigmatizaron el trabajo del grupo. En ese sentido, la curaduría de López ha logrado una importante victoria: recuperar y sistematizar prácticas artísticas que se habían mantenido ocultas por la marginalidad y la escasez de documentación. La retrospectiva revela a Zevallos como uno de los artistas que logró representar y asociar de manera más explícita el entorno hostil y beligerante de la época, con el interés por lo corporal. Muestra de ello es el conjunto de trabajos que se encuentra en el CCE, en el que el espectador participa de una narrativa de escenas visuales que yuxtaponen elementos aparentemente irreconciliables; un intenso juego de opuestos: amor/muerte, orgullo/vergüenza, privado/ público. Mientras la bandera nacional se descompone como un “cuerpo ultrajado”, otros cuerpos, explicitan escenas íntimas con los rostros ocultos; en un intento de revelar la rigidez que se hallan detrás de los discursos normativos y las paradojas que estos hacen emerger.
 
En la sala del Mali se halla, entre otros trabajos, la única serie que logró exponer en Lima, Suburbios, y que fue la causante de críticas enardecidas como las de Sebastián Gris, (documento también expuesto en una mesa de archivos), en la que se reprocha al artista “la vocación intensamente subjetiva que hace de la homosexualidad” o “distorsionar la realidad a la medida de un aislamiento egocéntrico”. Pero la lectura que se propuso en ese momento, no permitió comprender las posibilidades de una obra que si apela a lo personal, lo hace para señalar la peculiaridad de un contexto, donde las fracturas sociales se actualizan disfrazadas de otra densidad. Viéndolos ahora, uno está tentado a preguntarse qué tipo de valor poseen estos trabajos, cuando la mitificación del cuerpo se ha radicalizado al punto que el arte se presenta impermeable en relación a otros tópicos, o a dudar de su pertinencia, cuando los medios renuevan la circulación de imágenes espectaculares diariamente.
 
Pero la respuesta, como en toda producción que busca desestabilizar, se halla en el espectador. La tarea inmediata entonces sería respondernos, primero, qué tipo de resistencias estamos creando frente a la obra y por qué, o si acaso la intransigencia y discriminación de la sociedad de hace veinte años aún ronda. Tal vez esa sea la intención más directa de Zevallos: promover que miremos la obra como nuestro propio cuerpo, individual y social. Incitar que, por un momento, plasmemos en el espejo nuestra imagen. La muestra va del 16 de noviembre de 2013 al 23 de marzo de 2014 en el MALI y del 16 de noviembre de 2013 al 19 de enero de 2014 en el CCE-Lima y está complementada con mesas de diálogo y debate.
 
*Línea extraída de una respuesta brindada por el artista para el Diario de Marka en 1984.
 Publicado en Revista Velaverde. Edición 41.
 
 
 
 

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