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| Calle del Inti. Samuel Chambi. Primer Premio del 4to Salón Nacional de Fotografía. Icpna. |
Luz, Cámara y Error: La
polémica en torno al Premio Nacional de Fotografía
Durante los últimos días se ha creado una especie de polémica
en torno al primer premio del 4to Salón Nacional de Fotografía organizado por
el Icpna. La razón de la controversia: el premio otorgado a un grupo de
fotografías presentadas por Samuel Chambi, que para muchos consiste en una
farsa.
Los argumentos en contra del primer lugar han tenido, al menos en las redes sociales, algunas
orientaciones marcadas. Por un lado, están los que consideran que no se puede premiar algo que no es propiamente
una fotografía, entonces le exigen delimitar a los organizadores sus bases. Los
que niegan cualquier valor artístico a las fotos, presuponen en un sentido
bastante conservador, la idea de que una foto es aquello que necesariamente
representa la realidad con cámara en mano.
Algunos se han apresurado en elaborar una rápida definición
de fotografía, buscando justificar la validez de los trabajos presentados.
Basta recordar acaso, que los métodos fotográficos hace tiempo que han ampliado sus mecanismos
de producción y sus formas de indagación. Ahí están, entre muchos otros, el
alemán WolfgangTillmans con el uso de fotocopiadoras o si se quiere un
referente nacional, al arquitecto y artista Coco Martin. El mismo Chambi
pareciera estar reconociendo algún tipo de influencia por parte de dicha “tradición”.
Por otro lado, están quienes desacreditan al Centro de la
Imagen, como parte de una trama conspirativa para premiar a sus alumnos. Los
que atacan con este argumento consideran
clave probablemente la presencia del señor Juan Mulder, miembro importante de
aquella institución. Pero en defensa habría que decir que es el propio
Instituto Peruano Norteamericano, quien
invita a sus jurados. En todo caso, el descargo tendría que hacerles a los organizadores y no necesariamente a los
invitados a calificar.
Finalmente están los que defienden la postura que para ganar
un premio o darle valor a la obra no basta el discurso. Ponen en duda incluso
la conciencia del artista sobre su propia obra. Él en una entrevista sugiere
que la presentación de su trabajo, responde
más a un gesto provocador que a una indagación experimental.
Quienes defienden la obra por el contrario, celebran el gesto
del jurado de premiar una obra que permite introducir al espacio artístico
peruano prácticas aparentemente “novedosas”. Reconocen que la controversia es
una consecuencia del defecto anticuado
de dividir las prácticas artísticas en clasificaciones rígidas, cuando ya
tiempo atrás, aquellos límites han sido minados por los propios artistas y
auguran una ganancia, si esto se
resuelve en nuevas formas de mirar y apreciar las obras. Otros en una postura más
elitista, exigen que esta discusión o la valoración de las obras queden en
manos de especialistas.
No hay que olvidar que este evento se enmarca dentro de la
Bienal de Fotografía de Lima, que semanas atrás fue criticado por otra
exposición, esta vez de la lingüista y fotógrafa Luz María Bedoya, pero cuyo
trabajo tiene un respaldo de años de investigación y producción sistemática. Que
la organización de eventos relacionados a una de las prácticas artísticas más
democratizadas actualmente en la ciudad se resuelva en pequeñas
controversias, es para los más
optimistas, algo saludable. En todo caso, no hay mejor termómetro o experiencia
saludable, que trabajos y experiencias estéticas de calidad, más aun en un país
donde difícilmente recordamos los nombres y los trabajos de los ganadores de premios
pasados.
La exhibición de los ganadores se puede visitar hasta el 22
de Junio, en la Galería Juan Pardo Heeren en el Icpna del Centro de Lima (Jr.
Cuzco 446)

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