miércoles, 23 de abril de 2014

LUZ, CÁMARA Y ERROR: LA POLÉMICA EN TORNO AL PREMIO NACIONAL DE FOTOGRAFÍA


Calle del Inti. Samuel Chambi. Primer Premio del 4to Salón Nacional de Fotografía. Icpna.
 
Luz, Cámara y Error: La polémica en torno al Premio Nacional de Fotografía

Durante los últimos días se ha creado una especie de polémica en torno al primer premio del 4to Salón Nacional de Fotografía organizado por el Icpna. La razón de la controversia: el premio otorgado a un grupo de fotografías presentadas por Samuel Chambi, que para muchos consiste en una farsa.

Los argumentos en contra del primer lugar  han tenido, al menos en las redes sociales, algunas orientaciones marcadas. Por un lado, están los que consideran que  no se puede premiar algo que no es propiamente una fotografía, entonces le exigen delimitar a los organizadores sus bases. Los que niegan cualquier valor artístico a las fotos, presuponen en un sentido bastante conservador, la idea de que una foto es aquello que necesariamente representa la realidad con cámara en mano.

Algunos se han apresurado en elaborar una rápida definición de fotografía, buscando justificar la validez de los trabajos presentados. Basta recordar acaso, que los métodos fotográficos  hace tiempo que han ampliado sus mecanismos de producción y sus formas de  indagación. Ahí están, entre muchos otros, el alemán WolfgangTillmans con el uso de fotocopiadoras o si se quiere un referente nacional, al arquitecto y artista Coco Martin. El mismo Chambi pareciera estar reconociendo algún tipo de influencia por parte de dicha  tradición”.

Por otro lado, están quienes desacreditan al Centro de la Imagen, como parte de una trama conspirativa para premiar a sus alumnos. Los que  atacan con este argumento consideran clave probablemente la presencia del señor Juan Mulder, miembro importante de aquella institución. Pero en defensa habría que decir que es el propio Instituto Peruano Norteamericano,  quien invita a sus jurados. En todo caso, el descargo tendría que hacerles  a los organizadores y no necesariamente a los invitados a calificar.

Finalmente están los que defienden la postura que para ganar un premio o darle valor a la obra no basta el discurso. Ponen en duda incluso la conciencia del artista sobre su propia obra. Él en una entrevista sugiere que la presentación de su trabajo, responde  más a un gesto provocador que a una indagación experimental. 

Quienes defienden la obra por el contrario, celebran el gesto del jurado de premiar una obra que permite introducir al espacio artístico peruano prácticas aparentemente “novedosas”. Reconocen que la controversia es una consecuencia del  defecto anticuado de dividir las prácticas artísticas en clasificaciones rígidas, cuando ya tiempo atrás, aquellos límites han sido minados por los propios artistas y auguran una ganancia,  si esto se resuelve en nuevas formas de mirar y apreciar las obras. Otros en una postura más elitista, exigen que esta discusión o la valoración de las obras queden en manos de especialistas.

No hay que olvidar que este evento se enmarca dentro de la Bienal de Fotografía de Lima, que semanas atrás fue criticado por otra exposición, esta vez de la lingüista y fotógrafa Luz María Bedoya, pero cuyo trabajo tiene un respaldo de años de investigación y producción sistemática. Que la organización de eventos relacionados a una de las prácticas artísticas más democratizadas actualmente en la ciudad se resuelva en pequeñas controversias,  es para los más optimistas, algo saludable. En todo caso, no hay mejor termómetro o experiencia saludable, que trabajos y experiencias estéticas de calidad, más aun en un país donde difícilmente recordamos los nombres y los trabajos de los ganadores de premios pasados.

La exhibición de los ganadores se puede visitar hasta el 22 de Junio, en la Galería Juan Pardo Heeren en el Icpna del Centro de Lima (Jr. Cuzco 446)

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